Normativa sobre difusión de imágenes y vídeo por Internet

Vaya por delante que no soy jurista ni nada por el estilo, y que la información que voy a dar es la que cualquiera de nosotros encontraría navegando por Internet.  Solo intentaré que las fuentes que la proporcionan sean de absoluta confianza. Por desgracia hay muchos sitios que hablan del tema que  más que informar, confunden.

En un artículo anterior ya hablé del derecho a la intimidad y del uso de cámaras fotográficas en lugares públicos, y de cómo se podían fotografiar personas siempre y cuando aparecieran en la fotografía como algo accesorio, y no como el motivo principal.

En el caso de las grabaciones de vídeo, es necesario distinguir entre varios supuestos para determinar si las imágenes que estamos tomando son legales o no, dependiendo de la legislación del propio país (en este caso España), y la finalidad con la que se toman.

La propia Agencia Española de Protección de Datos Personales ha creado varios documentos muy útiles para saber el contexto en el que puedan ser legales o no.

El primero de ellos está referido a las denominadas cámaras IP cámaras de vídeo conectadas a Internet que permiten un acceso remoto a través de la Red al visionado de las imágenes en tiempo real”

En el documento se recogen algunos principios jurídicos tales como el Principio de Legitimación, Principio de Información, Principio de Seguridad y Principio de Deber Secreto, así como las diferentes tipologías de imágenes captadas.

Este sería un pequeño resumen de las diferentes situaciones:

Captación de imágenes de paisajes o panorámicas:  La captación de imágenes de paisajes o panorámicas, en la medida en que no permitan identificar a las personas cuya imagen pueda ser captada quedaría fuera del ámbito de aplicación de la normativa de protección de datos y no existiría transgresión de ninguno de los principios aludidos por lo que, sin perjuicio de otra normativa que pudiera ser de aplicación en cada caso concreto, no habría ninguna limitación y dicha difusión podría realizarse en abierto, es decir, sin necesidad de activar ningún tipo de control de acceso a las imágenes captadas por la cámara”

Captación de imágenes de la vía pública: ” La captación de imágenes de la vía pública de personas identificadas o identificables y fuera de un ámbito estrictamente privado o domestico se encuentra reservada, con carácter exclusivo, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con fines de videovigilancia, en consonancia con lo establecido en la Ley Orgánica 4/1997. Resulta por lo tanto contrario a la normativa de protección de datos, salvo la excepción citada, la captación y difusión de imágenes de la vía pública en las que pueda identificarse a las personas. La captación y difusión de imágenes de este tipo a través de Internet excedería con mucho el ámbito privado o doméstico por lo que se produciría una vulneración del principio de legitimación”

Dentro de este párrafo hay que destacar la excepción que hace de las imágenes captadas dentro de un ámbito estrictamente privado o doméstico que es dónde se ampararían las grabaciones de los videoporteros automáticos en comunidades de vecinos.

Captación de imágenes en el lugar de trabajo: En este caso, el apartado más espinoso está en la necesidad o no del consentimiento del trabajador. “El artículo 6 de la LOPD legítima el tratamiento cuando se recaba el consentimiento de los afectados o una Ley autoriza el mismo… no es necesario dicho consentimiento cuanto el tratamiento sea necesario para el adecuado desenvolvimiento de la relación laboral de los trabajadores con la empresa. El Estatuto de los Trabajadores faculta, con ciertas salvaguardas, al empresario para implantar sistemas de control de la actividad laboral sin que precise para ello del consentimiento de los trabajadores. No obstante, atendiendo a la doctrina constitucional existente, dicha facultad no es absoluta y se encuentra sujeta al principio de proporcionalidad e intervención mínima.  En este contexto, la difusión de imágenes a través de Internet en abierto, atentaría contra el principio de proporcionalidad así como contra los principios de seguridad o secreto, al permitir que terceros ajenos dispongan de acceso a las imágenes. Así pues, el empresario estaría legitimado para tratar datos de sus empleados con fines de control laboral sin contar con el consentimiento previo de los empleados siempre que la medida sea proporcional, el trabajador haya sido debidamente informado de ella y se respeten los principios de seguridad y secreto” .

Captación de imágenes en el interior de establecimientos comerciales: ” Respecto del principio de legitimación, la captación y difusión de imágenes del interior de locales comerciales que permitan identificar a las personas que se encuentran en su interior requeriría del consentimiento inequívoco y previo de los afectados o de una Ley que lo autorice sin que en este caso sea de aplicación ninguna de las excepciones previstas. La legitimación que pudiera otorgar el Estatuto de los Trabajadores no sería suficiente, ya que además de empleados, se captarían imágenes de clientes que no se encuentran sujetos a una relación laboral con el titular del establecimiento “. ” En el caso de que la finalidad fuese por razones de seguridad… debiera de darse cumplimiento…  a los siguientes aspectos:

– En primer lugar y dado el carácter especialmente intrusivo de la videovigilancia dicha medida ha de aplicarse con carácter restrictivo. Es decir, únicamente estaría permitido su uso para el citado fin cuando no hubiere otras medidas alternativas disponibles.
– En segundo lugar, y bajo la hipótesis de que no hubiere otras medidas alternativas disponibles, la instalación de las cámaras debiera de realizarse por una empresa de seguridad debidamente acreditada para tal fin por el Ministerio del Interior.
– Adicionalmente, y si las imágenes captadas fueren grabadas habría que proceder por parte del responsable del establecimiento comercial a inscribir dicho fichero en el Registro General de la Agencia” .

En resumen, las conclusiones generales serían las siguientes:

Las cámaras que recogen paisajes o panorámicas, al no recabar imágenes de personas que pudieran ser identificadas o reconocidas no presentan riesgo alguno para la privacidad, pudiendo difundir dichas imágenes en abierto, es decir, sin necesidad de ningún tipo de control de acceso.
Las cámaras que recogen imágenes de personas que pudieran ser identificadas presentan tres situaciones típicas:
– Captación de imágenes de la vía pública.
– Captación de imágenes en el lugar de trabajo.
– Captación de imágenes del interior de establecimientos comerciales.
Las tres situaciones tienen en común el difundir las imágenes en abierto, es decir, sin ningún tipo de control de acceso, lo que deriva en la práctica en una situación de elevado impacto para la privacidad y por lo tanto de alto riesgo de incumplimiento de la normativa de protección de datos.
Respecto de las captaciones detectadas de imágenes de la vía pública se produce un incumplimiento del principio de legitimación, ya que dicha captación queda reservada a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con fines de videovigilancia. Las imágenes captadas por una persona a título individual son legítimas en la medida que se utilicen únicamente en el marco de una actividad doméstica exclusivamente privada por lo que no podrán ser difundidas a través de Internet. Respecto de las captaciones detectadas en centros de trabajo y locales comerciales existiría, adicionalmente, riesgo de incumplimiento del principio de legitimación si la captación, fuera de los casos de control de la actividad laboral o de la vigilancia de bienes y personas o videovigilancia, no contará con el consentimiento inequívoco y previo de los afectados: empleados y/o terceros cuya imagen resulte captada. Aun en el caso de contar con la debida legitimación, deberá de tenerse en cuenta las obligaciones derivadas de los principios de información, seguridad y deber de secreto que resulten de aplicación en cada caso.

Para ampliar esta información, la AGPD tiene otros documentos sobre guías de videovigilancia para ser consultados.

El uso de cámaras IP en el hogar para redes sociales también puede suponer un riesgo de Ciberbullying y Grooming a menores. En este enlace hay un documento elaborado por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación sobre el tema.

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